
Las mujeres de la generación X tenemos superpoderes. Nos adaptamos al nacimiento de internet, al cambio de milenio y a una revolución tecnológica que transformó nuestra manera de vivir. Y ahora, casi sin darnos cuenta, tenemos la edad que tenían nuestros papás cuando nosotras éramos adolescentes o empezábamos nuestros veintes.
Y en todo este recorrido, usamos nuestro instinto, algunos conocimientos heredados y aprendizaje que llegó sobre la marcha para construir nuestros hogares, educar a nuestros hijos, apoyar a nuestras parejas y ayudar a quienes amamos a encontrar su propio camino.
También nos tocó cuidar a nuestros papás cuando comenzaron a necesitar más de nosotros. Los vimos convertirse en abuelos, acompañamos su envejecimiento y vivimos la tristeza de despedirnos de ellos. Aprendimos que hay ausencias que nos acompañan siempre y que todo el cariño y los buenos momentos permanecen en los recuerdos.
Hemos aprendido a estar presentes para quienes amamos en cada etapa de sus vidas y quizá ahora también sea momento de preguntarnos cómo queremos estar presentes en la nuestra. Así como deseamos mantener encendida la energía de nuestra familia ahora podría ser el momento para recordar que nosotras también necesitamos recargar nuestra batería, recuperar nuestra energía y recordar que nuestra propia vida merece atención, ilusión y nuevos proyectos.
¡El tiempo seguirá pasando así que atrevámonos a seguir cumpliendo nuestros sueños!
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